Gatavia
GATAVIA.es

Cómo calcular el precio mínimo por noche de una vivienda turística

Poner precio a una vivienda turística no consiste en mirar cuánto cobra el alojamiento de al lado, copiar la tarifa que recomienda una plataforma o aplicar un descuento para llenar el calendario.

Antes de decidir cuánto cobrar por noche necesitas conocer una cifra esencial: el precio mínimo rentable de tu alojamiento. Es decir, la tarifa por debajo de la cual una reserva puede generar trabajo, ocupación e ingresos, pero no suficiente beneficio.

Lectura rápida Gatavia

El precio mínimo por noche debe cubrir los costes variables de la reserva, una parte proporcional de los gastos fijos y el margen de beneficio que esperas obtener.

Para calcularlo necesitas conocer las comisiones, la limpieza, la lavandería, los suministros, el mantenimiento, los seguros, las tasas, la financiación y el número real de noches que puedes vender.

Si no conoces tu precio mínimo rentable, puedes estar perdiendo dinero en cada reserva sin darte cuenta.

El problema: llenar el calendario a cualquier precio

Cuando quedan fechas libres, es habitual bajar la tarifa para conseguir reservas. A primera vista, cualquier ingreso puede parecer mejor que dejar la vivienda vacía.

Sin embargo, cada estancia genera costes: comisión de la plataforma, limpieza, lavandería, suministros, productos de bienvenida, desgaste, gestión y posibles incidencias.

Una reserva puede aumentar la ocupación y reducir al mismo tiempo el beneficio del alojamiento.

Qué es el precio mínimo rentable de una vivienda turística

El precio mínimo rentable es la cantidad mínima que debes obtener por una noche o por una estancia para cubrir los costes del alojamiento y conseguir el margen que hayas establecido.

No debe confundirse con el precio más bajo que estás dispuesto a anunciar. Se trata de una cifra calculada con datos reales.

Precio mínimo rentable = costes de la estancia + parte de gastos fijos + beneficio deseado

La tarifa publicada deberá ser superior si todavía hay que descontar comisiones o promociones.

Por qué no debes copiar el precio de otros alojamientos

La competencia puede ayudarte a entender el mercado, pero no conoce tus costes.

Dos viviendas situadas en la misma calle pueden necesitar precios mínimos muy diferentes.

Financiación distinta

Una puede tener hipoteca y otra estar completamente pagada.

Costes de limpieza

El coste depende del tamaño, la capacidad y el proveedor utilizado.

Equipamiento

Piscina, jardín, climatización o jacuzzi aumentan gastos y mantenimiento.

Canales de venta

Las comisiones y descuentos pueden variar según la plataforma.

El precio del vecino indica cuánto intenta cobrar el vecino. No demuestra cuánto gana ni si su alojamiento es realmente rentable.

Paso 1. Calcula los costes variables de cada reserva

Los costes variables son los que aparecen o aumentan cuando entra un huésped.

Normalmente incluyen:

Comisión de Airbnb, Booking u otras plataformas.
Limpieza de salida.
Lavandería de sábanas y toallas.
Productos de bienvenida y consumibles.
Electricidad, agua, calefacción o aire acondicionado.
Otros costes directamente relacionados con la estancia.

Ejemplo de coste variable

Reserva de tres noches
Concepto Coste
Limpieza 90 €
Lavandería 35 €
Suministros 45 €
Consumibles y bienvenida 20 €
Coste variable total 190 €

Antes de pagar comisiones y cubrir gastos fijos, esa reserva ya necesita generar al menos 190 euros.

Paso 2. Calcula los gastos fijos anuales

Los gastos fijos existen aunque no tengas ninguna reserva.

Entre ellos pueden encontrarse:

Seguro del inmueble y responsabilidad civil.
Comunidad de propietarios.
Internet y servicios contratados.
Licencias, tasas y registros.
Gestoría, software y herramientas de gestión.
Mantenimiento preventivo.
Costes financieros y otros gastos recurrentes.

Importante: para analizar el flujo de caja debes tener en cuenta la cuota completa de financiación. Para analizar el resultado económico y fiscal conviene diferenciar intereses, devolución de capital y tratamiento fiscal.

Paso 3. Divide los gastos fijos entre las noches que realmente puedes vender

Uno de los errores más habituales consiste en dividir los gastos anuales entre 365 noches.

Una vivienda turística no suele vender todos los días del año. Puede haber temporada baja, días bloqueados, mantenimiento, uso del propietario o limitaciones de demanda.

Gasto fijo por noche vendida = gastos fijos anuales ÷ noches vendidas previstas

Ejemplo

Imaginemos una vivienda con 12.000 euros de gastos fijos anuales y una previsión razonable de 180 noches vendidas.

12.000 € ÷ 180 noches = 66,67 € por noche

Cada noche vendida debería aportar aproximadamente 66,67 euros para cubrir la parte proporcional de los gastos fijos.

Si finalmente solo vendes 120 noches, cada noche tendría que soportar una parte mayor de los gastos fijos. Por eso la ocupación prevista debe ser realista.

Paso 4. Añade una provisión para mantenimiento y averías

Las averías no aparecen todos los meses, pero terminan apareciendo.

Electrodomésticos, climatización, mobiliario, piscina, jardín y equipamiento sufren desgaste. Si no reservas una parte de los ingresos para estas situaciones, una reparación importante puede eliminar el beneficio de varios meses.

Reposición de electrodomésticos.
Reparación de climatización o calefacción.
Renovación de ropa de cama y toallas.
Pintura y pequeños arreglos.
Mantenimiento extraordinario del alojamiento.

Paso 5. Decide qué beneficio quieres obtener

Cubrir todos los gastos no significa que la vivienda sea una buena inversión. Si el resultado final es cero, has trabajado para mantener la actividad sin obtener rendimiento.

El precio debe incluir un margen que compense:

La inversión realizada.
El riesgo asumido.
El tiempo dedicado a la gestión.
Las futuras mejoras de la vivienda.
La rentabilidad esperada del negocio.

El precio de equilibrio cubre los costes. El precio rentable cubre los costes y deja beneficio.

Paso 6. Calcula el precio mínimo de una estancia completa

Los costes de limpieza y lavandería se producen por estancia, no necesariamente por noche. Por eso, el precio mínimo también depende de la duración de la reserva.

Imaginemos los siguientes datos:

Datos de la vivienda
Limpieza y lavandería por estancia 125 €
Suministros por noche 18 €
Gastos fijos por noche vendida 67 €
Provisión de mantenimiento por noche 10 €
Beneficio deseado por noche 35 €

Reserva de dos noches

125 € + 2 × (18 € + 67 € + 10 € + 35 €) = 385 €

Precio mínimo de la estancia antes de comisiones: 385 euros.

El precio mínimo medio sería de 192,50 euros por noche.

Reserva de cinco noches

125 € + 5 × (18 € + 67 € + 10 € + 35 €) = 775 €

Precio mínimo de la estancia antes de comisiones: 775 euros.

El precio mínimo medio sería de 155 euros por noche.

La reserva larga necesita un precio medio por noche menor porque el coste de limpieza se reparte entre más días.

Paso 7. Ajusta el precio para cubrir las comisiones

Si una plataforma descuenta una comisión, no basta con sumar ese porcentaje al precio mínimo.

Para conocer el precio que debes publicar puedes utilizar esta fórmula:

Precio publicado = ingreso neto necesario ÷ (1 − porcentaje de comisión)

Ejemplo con una comisión del 15 %

Si necesitas recibir 775 euros netos:

775 € ÷ 0,85 = 911,76 €

Deberías publicar la estancia aproximadamente a 912 euros para recibir 775 euros después de la comisión.

También debes revisar si existen descuentos, promociones o programas que reduzcan todavía más el importe recibido.

Precio mínimo, precio recomendado y precio máximo

Una estrategia de precios necesita más de una cifra.

Precio mínimo rentable

Tarifa por debajo de la cual no deberías vender en condiciones normales.

Precio recomendado

Tarifa ajustada a demanda, competencia, temporada y características.

Precio máximo razonable

Importe más alto que el mercado probablemente aceptará en ese periodo.

El precio mínimo se calcula desde tus costes. El precio recomendado y el máximo dependen además del mercado.

Cómo influye la estancia mínima en la rentabilidad

La estancia mínima puede proteger el margen cuando los costes de rotación son elevados.

Una vivienda con 120 euros de limpieza puede tener dificultades para rentabilizar reservas de una sola noche, incluso con una tarifa elevada.

Las estancias más largas reparten mejor el coste de limpieza.
Reducen el número de entradas y salidas.
Disminuyen lavanderías y tareas de coordinación.
Pueden mejorar el beneficio por reserva.

Esto no significa que siempre debas exigir estancias largas. La condición debe adaptarse a la demanda y al coste real de cada cambio de huésped.

Cuándo puede tener sentido bajar del precio mínimo habitual

En determinadas circunstancias puede aceptarse un margen menor, pero debe ser una decisión consciente.

Por ejemplo:

Una noche aislada entre dos reservas.
Una ampliación de una reserva ya existente.
Una fecha con pocas posibilidades de venta.
Una promoción muy controlada para captar demanda.

Bajar el margen no es lo mismo que vender por debajo del coste. Antes de aplicar un descuento debes saber qué cantidad mínima necesitas recibir.

Errores frecuentes al fijar el precio por noche

Copiar automáticamente a la competencia

Los demás alojamientos no tienen tus gastos, financiación ni objetivos de rentabilidad.

Aceptar todas las recomendaciones de precio

Una plataforma puede ayudarte a estimar la demanda, pero no conoce necesariamente todos tus costes.

Olvidar las comisiones y descuentos

El precio anunciado no coincide siempre con el importe que termina recibiendo el propietario.

Dividir los gastos entre 365 noches

Debes utilizar una estimación realista de noches vendidas, no la disponibilidad teórica total.

No actualizar el cálculo

La electricidad, la limpieza, los seguros y otros costes pueden subir. Tu precio mínimo también debe revisarse.

Confundir ocupación con rentabilidad

Una vivienda llena a precios insuficientes puede generar menos beneficio que una vivienda con menor ocupación y mejor tarifa media.

Cada vivienda necesita su propio precio mínimo

Si gestionas varios alojamientos, no debes aplicar el mismo precio mínimo a todos.

Cada vivienda puede tener:

Diferente capacidad.
Distintos costes de limpieza.
Diferente consumo energético.
Distinta financiación.
Una previsión de ocupación diferente.

¿Sabes cuál es el precio mínimo rentable de tu vivienda?

Gatavia App te ayuda a controlar ingresos, gastos, reservas y rentabilidad para que puedas fijar precios con datos reales y saber cuánto beneficio deja cada alojamiento.

Calcular la rentabilidad de mi vivienda

Preguntas frecuentes sobre el precio de una vivienda turística

¿Cómo calculo el precio mínimo por noche de una vivienda turística?

Debes sumar los costes variables de la estancia, la parte proporcional de los gastos fijos, una provisión para mantenimiento y el beneficio que deseas obtener. Después debes ajustar la tarifa para cubrir comisiones y descuentos.

¿Debo copiar el precio de otros alojamientos?

Puedes utilizarlo como referencia de mercado, pero no como precio mínimo. Cada vivienda tiene gastos, financiación, ocupación y objetivos distintos.

¿La estancia mínima afecta al precio?

Sí. Los costes de limpieza y lavandería se reparten entre más noches cuando la estancia es larga, lo que puede reducir el precio mínimo medio por noche.

¿Cómo incluyo la comisión de Airbnb o Booking?

Divide el ingreso neto que necesitas entre uno menos el porcentaje de comisión. Así obtendrás el precio que debes publicar para recibir el importe deseado.

¿Es mejor tener mucha ocupación o un precio más alto?

La mejor combinación es la que genera mayor beneficio. Una ocupación elevada con precios demasiado bajos puede resultar menos rentable.

¿Cada vivienda necesita un precio mínimo diferente?

Sí. El precio mínimo depende de los gastos, la capacidad, la financiación, el consumo, la ocupación prevista y las características de cada alojamiento.

El mercado ayuda a decidir cuánto puedes cobrar, pero tus números determinan cuánto necesitas cobrar.

Conocer el precio mínimo rentable te permite aplicar descuentos con criterio, proteger el beneficio y evitar reservas que llenan el calendario pero vacían la rentabilidad.